POR PRIMERA VEZ SE CAPACITA A PADRES EN PROGRAMA JUNJI PARA EDUCAR A SU HIJO EN CASA

Desesperado ante la inexistencia de un recinto preescolar donde mandar a su hija, Jhonny Silva (37) decidió prepararse y educarla para el colegio en su parcela de Paine.

Lucía Adriasola C.

Mientras Renata Silva, de tres años, recorta figuras del cuerpo humano, dos gallinas pelean a sus pies por un maíz. Sin desconcentrarse, mira a su padre, Jhonny Silva, y grita: “¡Terminé!”.

Ambos son parte del programa Conozca a su Hijo (CASH) de la Junji, el que comenzó en 1996 para capacitar a mujeres de sectores rurales que no tienen un jardín infantil cerca. Silva es el primer hombre en ingresar a él. “Ver los avances que ha tenido la Renata me motivan a seguir capacitándome”, dijo.

A 60 kilómetros de Santiago, en el sector de Colonia Kennedy, en Paine, vive la familia Silva González. Apenas nació su hija, en agosto de 2010, decidieron abandonar su casa en la comuna de La Florida para irse a vivir a un lugar tranquilo. Y lo lograron. Este año comenzaron los problemas, cuando se dieron cuenta de que no había ningún jardín infantil cerca.

“A tres kilómetros y medio de aquí encontramos uno. En el sector de Hospital. Pero es muy lejos, considerando que tendríamos que caminar más de un kilómetro para tomar la locomoción que pasa a las 8:30 de la mañana”, dice Silva, quien agrega que a esa hora ya llegarían tarde al jardín, que se encuentra a más de cinco kilómetro de su casa.

Para poder cuidar a la menor, Silva debió reacomodar su rutina de trabajo como contador auditor y renunció a una caja de compensación en la que trabajaba en La Florida.

Hoy, trabaja solo los jueves, viernes, sábados y domingos en distintas empresas, pero siempre en el turno de noche, pues su esposa, y madre de la menor, trabaja en el día.

La suerte de la familia, que ya había renunciado a la preescolaridad de la menor, cambió de opinión en marzo, cuando Silva fue a hacer trámites a la municipalidad. “Ahí encontré afiches del programa y pregunté por él. Cuando llegué al primer taller de capacitación me encontré con 22 mamás y yo era el único hombre, pero no me importó y me quedé”, dice.

Capacitación

Los martes y miércoles de todas las semanas, dos parvularias de la Junji van hasta Colonia Kennedy, donde viven 71.800 personas. Mientras evalúan los avances de los niños, una monitora de la institución capacita a los 23 padres con las materias que deberán ver durante los próximos siete días con sus hijos.

Luego de dos horas, cada padre se retira con su hijo y con dos libros, los que los guiarán con los temas que deben revisar durante la semana. “Es gracioso, porque los libros están dirigidos a las mamás, sale todo en femenino. En ninguna parte sale papá”, dice Silva.

En los cinco meses del programa, Silva le ha enseñado a la menor a reforzar su motricidad realizando figuras con plasticina y pintando con témpera. “Estoy muy agradecido del programa. He visto muchos avances en la Renata”.

Actualmente el CASH cuenta con 2.282 beneficiarias, las que están distribuidas entre las comunas de Padre Hurtado, Curacaví, San Pedro, Melipilla, Tiltil y Paine. “El objetivo nuestro es que los niños y niñas que no tienen la posibilidad de ir al jardín aprendan y desarrollen habilidades para su vida futura. Además, facilita el ingreso a la educación básica y enriquece las relaciones intrafamiliares”, explica María Francisca Correa, vicepresidenta de la Junji.

El próximo año, Renata entrará a prekínder en algún colegio de Paine. Los Silva González saben que eso no será algo fácil, pues deberán ingeniárselas para llevarla hasta ahí. “La distancia nos mata, porque acá no llegan furgones escolares, dicen que son muy malos los caminos… de tierra y con piedras”, lamenta Silva. Además, agrega que no está en sus planes abandonar el programa una vez que deje de asistir con su hija.

MONITOR
El padre de Renata quiere ser monitor del programa en su zona.

Fuente: ElMercurio 

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