LAS FALENCIAS DE LA INGENIERÍA EN CHILE: INVESTIGACIÓN APLICADA E INNOVACIÓN

Las Escuelas de Ingeniería están apostando por una mayor especialización y orientación a I+D.

La ingeniería a nivel mundial está tomando cada vez más protagonismo en la vida de las personas. La demanda de sus servicios y soluciones está aumentando, y junto a la globalización, los avances de la ciencia y tecnología, está agregando nuevos ámbitos de actuación, cambiando las prácticas y educación de los ingenieros.

Este escenario ha provocado un movimiento internacional para renovar la ingeniería y Chile no es la excepción, principalmente por las brechas que existen con otros países, como Estados Unidos y otros europeos, en investigación aplicada e innovación.

“El problema está en que las carreras de ingeniería no tienen una orientación hacia la investigación ya que, generalmente, es una formación profesional y solamente aquellos que siguen estudios de postgrado o doctorado se enfocan en Investigación y Desarrollo (I+D)”, sostiene Fernando Agüero, presidente del Colegio de Ingenieros.

Y si bien añade que en los últimos años la ingeniería ha tenido un crecimiento en la exportación de servicios, representando 
US$ 300 millones anuales, y existen renombrados casos de innovación en el país -como Crystal Lagoons, de Fernando Fischmann o la tecnología antisísmica de Sirve, de acádemicos de la Universidad Católica-, hay grandes desafíos en torno a la innovación para apoyar el desarrollo del país y la conquista de nuevos mercados.

Renovación de las carreras


Para abordar estos nuevos requerimientos, las escuelas de ingeniería han comenzado a reorientar la formación de sus alumnos hacia una mayor capacidad de I+D, vinculándolos con la innovación y el emprendimiento, y trabajo en equipos multidisciplinarios.

Para facilitar este proceso, y tras un análisis de la situación de un grupo de escuelas de ingeniería, Corfo, con el apoyo del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC), Conicyt y la División de Educación Superior del Ministerio de Educación, lanzó el concurso “Nueva Ingeniería en Chile para el 2030”. El certamen se divide en tres etapas, en la primera, se apoyará a las universidades para que elaboren un plan estratégico; en la segunda, se implementará este plan, y la tercera será una instancia de seguimiento y evaluación.

A esta primera versión del concurso se presentaron 26 instituciones equivalentes al 50% del total de las escuelas de ingeniería del país.

“El Chile del futuro requiere de una ingeniería distinta. Tenemos buenos ingenieros para los años ochenta o noventa, pero para el siglo XXI necesitamos personas capaces de hacer investigación aplicada, desarrollos tecnológicos, innovación y emprendimiento, con una mayor conexión con la industria”, afirma Conrad Von Igel, gerente de Innovación de Corfo.

Para Tomás Guendelman, presidente del Instituto de Ingenieros, es necesario acortar las carreras para volver a los fundamentos de las ciencias básicas para luego, especializarse, con mallas curriculares que estimulen el espíritu innovador e investigador.

Fuente: Diario Financiero

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