CRECIMIENTO ECONÓMICO Y CALIDAD DE VIDA, ¿VAN DE LA MANO?

Los mejores números económicos que muestra el país en los últimos años se han traducido en un descenso de las tasas de desempleo y un aumento de los salarios. Este contexto ha permitido que los chilenos tengan mayores posibilidades de acceder a bienes y servicios que antes estaban vetados para ellos, por lo que se habla de una mejora en la calidad de vida. Pero esto último, ¿está realmente ligado al poder adquisitivo de las personas?

Un reciente estudio comparativo desarrollado por la Secretaría General de la Presidencia(Segpres) da cuenta que el acceso de los chilenos a bienes y servicios ha aumentado de forma considerable en los últimos años. Se señala también que de unProducto Interno Bruto (PIB) del 3,3%, entre los años 2006 y 2009,  pasó a un 5,9% entre 2010 y 2012 y con una meta del 5% para este ejercicio. Ahora, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el año pasado la tasa de desempleo promedio fue de un 6,4%. Todos estos datos, que indica el informe, hanincrementado nuestra calidad de vida.

Respecto a la publicación de esta encuesta,  el propio ministro de la cartera, Cristián Larroulet, ha dicho que “hoy la gran mayoría de los chilenos percibe que el país avanza y progresa y que se encuentra bien encaminado hacia el desarrollo, permitiendo así que todos puedan ir accediendo a una mejor calidad de vida” Y es que los datos económicos y de consumo dan para pensar en ello.

 

Cifras que apuntan a una mejora de la calidad de vida:

De las 14,7 millones de personas que asistieron al cine en 2010 se pasó a 20,1 millones en 2012. Durante el mismo período, las personas que salieron de vacaciones dentro del país fueron 6,5 millones en 2010 y 8,5 millones en 2012. En relación a los que decidieron viajar fuera de nuestras fronteras, los números también aumentaron, de 2,8 millones a 3,9 millones, respectivamente.

 

Otros antecedentes que aporta el informe de la Segpres tienen relación con adquisición de bienes materiales por parte de las familias como cámaras digitales, lavadoras, vehículos, celulares y el acceso a servicios tales como televisión de pago (alámbrica o satelital), internet banda ancha o conexión móvil. En todos estos ítems se comprueba un ascenso constante desde el 2006 a la fecha.

La vivienda es otro de los segmentos que ha visto crecer sus ventas, pues de 57.264 en 2009 aumentó a 68.777 en 2012, superando incluso el bajón que significó el terremoto del 27 de febrero del 2010, tras el cual muchos se vieron reticentes a adquirir departamentos en edificios de altura. El consumo de carne y de leche también se ha expandido, pasando de 79 kilos per cápita en 2006 a 87,2 kilos en 2012 y de 129,7 litros por habitante en 2006 a 146 litros en 2012, respectivamente.

 

Desarrollo económico no es igual a calidad de vida:

Pese al claro incremento de las posibilidades de consumo de los chilenos en los últimos años, cabe preguntar si realmente se puede definir como una mejora en la calidad de vida. Para el docente de la School Business de la Universidad Adolfo Ibáñez, Wenceslao Unanue, esto está lejos de ser verdadpues la ciencia económica por mucho tiempo asumió que a mayor consumo, mayores niveles de utilidad lograban las personas y por tanto mayores eran también sus niveles de felicidad.

“Los motivos que llevaron a la economía a medir calidad de vida a través del PIB se centran en los postulados básicos de esta ciencia. La economía ha asumido que la felicidad está directamente relacionada a la capacidad de compra (…) Afortunadamente, durante los últimos 30 años han surgido voces de prestigiados científicos mundiales que nos han demostrado lo equivocado que estábamos”, comenta el docente de la UAI.

Para Unanue es un error grave asociar crecimiento económico a felicidad y calidad de vida y más grave es, en su opinión, asociar felicidad a capacidad de compra. “Si se miran los datos del Banco Mundial, Chile ha crecido un 120% en términos reales durante los últimos 15 años. Sin embargo, de acuerdo a un reporte de la OCDE de 2011, titulado “Health at Glance” nuestro país aparece como el segundo que más aumentado su tasa de suicidios (55%), superado sólo por Corea”.

A eso se deben sumar nuestra tasa de depresión que alcanza el 17% o nuestros índices de obesidad infantil que llegan al 28%, números que nos dejan entre los más enfermos del planeta, apunta el académico. “El crecimiento económico nos lleva a mejorar diversos indicadores de progreso material, pero para nada se asemeja a un progreso real en la calidad de vida y en el bienestar individual de las naciones. Por el contrario, parece ser que nuestro país, a pesar de sus altos ingresos promedio, estaría sufriendo lo que muchos llaman ‘la paradoja del crecimiento infeliz’. Al parecer, hemos vivido engañados por mucho tiempo. Nos hemos enorgullecido de las ‘maravillosa’ tasas de crecimiento que hemos venido mostrando, pero nos hemos olvidado de mirar el deterioro en nuestra calidad de vida”.

 

La visión de Naciones Unidas:

En un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) también se habla del tema y se indica que, a contar de 1980, se ha generado “una crítica al modelo de desarrollo predominante en ese momento, que vinculaba de manera directa al crecimiento económico con el bienestar de grupos y personas”. Más adelante en el documento el organismo insiste en que “el crecimiento económico por sí solo, no generaría bienestar individual, ni integración social”.
Desde comienzos de la década del ’90, el PNUD comenzó a operacionalizar este enfoque, a través de la construcción de informes vinculados a la situación de países, con alguna especificidad sectorial. Todo lo cual fue generando una perspectiva alternativa para concebir el desarrollo, “donde las personas incrementan su riqueza, entendida no sólo en base a la disponibilidad de bienes materiales e ingresos, sino que también a la ampliación de las opciones de las personas, al incremento de sus capacidades y al conjunto de libertades que integradamente, permiten que las personas puedan vivir de manera plena, larga y saludable”.
Esta perspectiva está en línea con lo propuesto por el economista indio y premio nobel, Amartya Sen, quien señala que el “desarrollo estaría asociado con la ampliación de las libertades que los miembros de una sociedad disfrutan y debería evaluarse en función de ella misma. En la concepción del desarrollo humano, el crecimiento de los ingresos es un importante medio para aumentar las libertades, pero no el único, también importan otras aptitudes y factores sociales, políticos e individuales que a su vez impactan sobre el grado en que los ingresos las personas pueden ser usados para aumentar sus libertades”.

 

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