Beneficiarios del Crédito con Aval del Estado. ¿Una generación endeudada?

Si bien la educación básica y media en nuestro país está garantizada por ley, el paso siguiente de instrucción -la superior- ha estado hace años ya cuestionada, tanto por las posibilidades de acceder a ella, como por los recursos para mantenerse ahí.

Esto, considerando los altos costos económicos que acarrea el financiamiento de la educación universitaria, que se ha constituido una barrera no menor.

En Chile, hasta el año 2005 existía el Fondo Universitario de Educación Superior, al cual podían optar aquellos estudiantes de quintiles más bajos, pero que no alcanzaba a beneficiar a los segmentos medios.

Atendiendo a ello y mediante la ley  20.027 de 2006, se crea la Comisión Ingresa, instancia administradora del sistema de créditos para estudios superiores, que impulsa una nueva alternativa de financiamiento estudiantil, recurriendo al fondeo de la banca, pero con el respaldo del fisco.

Así nació el llamado Crédito con Aval del Estado (CAE) que si bien al principio fue considerado un buen mecanismo para el financiamiento estudiantil, con los años sumó cuestionamientos debido debido a la alta tasa de interés que cobraban las entidades privadas a los estudiantes y que promediaba UF +6%, con plazos de cobro entre 20 y 30 años, prácticamente como un crédito hipotecario.

MOVILIZACIONES Y REFORMAS

Con la llegada de la administración Piñera, las marchas universitarias que pusieron en jaque al gobierno en 2011 -más de seis meses cumplieron algunas universidades movilizadas- el Ejecutivo anunció una serie de reformas para hacer frente a un problema.

Los cambios apuntaban a rebajar la tasa de interés anual desde un 6% a un 2% y estipular un tope máximo del 10% de la remuneración de los egresados para la cancelación de las cuotas del crédito. Además, se incorporó la suspensión de los pagos si el estudiante llegaba a quedar desempleado.

Según las  proyecciones del Ministerio de Educación, la normativa beneficiaría a 365 mil estudiantes y se encuentra vigente para los CAE desde 2012.

A lo anterior, en abril de 2012, el entonces ministro de Educación Harald Beyer, dio un paso más: se ingresó a trámite un nuevo proyecto que saca a los bancos del sistema crediticio universitario, traspasando la deuda de los estudiantes que adquirieron el CAE de dichas instituciones financieras al Estado.

Esta última iniciativa no ha logrado salir del Congreso y este año volvió a participar la banca en la licitación, adjudicándose US$364 millones para beneficiar a más de 134 mil estudiantes.

GENERACIÓN DE DEUDORES

De acuerdo al Informe de Finanzas Públicas de este año, el costo para el Fisco de garantizar los créditos de la Educación Superior es de 0,76% como stock del Producto Interno Bruto (PIB). Un costo que ha sido creciente, si en 2012 era de 0,65% del PIB.

Sin embargo, el tema del endeudamiento no es menor para cientos de familias.

De hecho, un estudio  encargado por la Dirección de Presupuesto  en 2011 al Banco Mundial (BM), sostenía ya en ese año que la mora de los estudiantes podría llegar al 50% y que profesionales deberían 174% de su sueldo y estimaba que los estudiantes con CAE habrían adquirido una deuda casi 180% mayor de lo que será su ingreso anual cuando se titulen y se incorporen al mercado del trabajo.

Recogiendo lo anterior, el investigador asociado al Departamento Control de Gestión y Sistemas de Información de la Universidad de Chile, Elmo Moreno, y el académico del Babson College de Estados Unidos, John Edmunds, realizaron la investigación “Propuesta de innovación, emprendimiento y refinanciamiento de la deuda estatal universitaria”, que busca estimar el endeudamiento futuro de los jóvenes y proyectar soluciones.

Según el profesor chileno, el Banco Mundial estimó que la cantidad de prestatarios alcanzaría los 460 mil para el año 2016. A dicha cantidad, agrega, habría que sumar a los beneficiarios del Fondo Solidario de Crédito Universitario, que al día de hoy alcanza a 40% de los del CAE.

Con  estos antecedentes, proyecta que “en 2016 habrá más de 600 mil estudiantes con un nivel de deuda total que superará los US$5.000 millones”.

Lo anterior, explica Moreno, llevaría a que la deuda promedio individual sería de $4.170.000, “lo que a un número importante de ellos no les permitiría acceder a créditos hipotecarios, créditos automotrices y créditos de consumo, debido a la deuda contraída para estudiar en la educación superior”.

Esto, precisa el profesor, se agrava porque existe una tasa histórica de no pago desde la época del Crédito Fiscal Universitario (CFU), que comenzó a regir en Chile el año 1981,  de 35% a 40% aproximadamente.

La solucion, a juicio de Moreno, pasaría por dos vías: fomentar el emprendimiento y que el Estado compre la deuda estudiantil a  las instituciones bancarias, indica el informe pronto a publicarse.

Precisa que, “si un joven es capaz de generar un emprendimiento que de un empleo, se le otorga un descuento del 10%, si generó tres empleos el descuento es 20%, y si generó cinco empleos por un periodo de tres años, se les da un descuente de hasta 40% del total de la deuda. Esto genera un sistema virtuoso que tiene a 600 mil jóvenes pensando qué emprender para no pagar, generando al mismo tiempo empleo”, asegura.

De esta forma, el incentivo estaría en “que premian el emprendimiento, entonces esas mismas líneas reasignarlas para estos emprendimientos. Esa es una manera positiva de ser proactivo frente a este problema social que nosotros lo vemos inminente”.

Una segunda solución, añade el académico,  es que el Estado emita un bono “y compre toda la deuda que está en la banca. Y cuando tenga los pagarés, emita nuevos bonos para recuperar plata y pague los primeros bonos. Entonces, hay una segunda serie de bonos que está respaldado por estos pagarés y que técnicamente es un bono securitizado, es decir, hay una serie de pagos mensuales anales que respaldan el pago de los intereses y del capital del bono”.

Destaca que el endeudamiento de Chile  es “totalmente factible. En América Latina no hay ningún país que se pueda comparar con la solidez financiera de Chile y por lo tanto, si hay un país que pueda emitir un bono por US$5.000 millones es Chile”.

Respecto a los avances mostrados en esta materia para disminuir el endeudamiento (rebaja tasa interés al 2%, ampliación de becas- más de 400 mil  y el proyecto de ley que elimina el CAE), Moreno confirma que “sí se ven avances”, aunque hace hincapié en qué pasará con la gente que no termina la carrera (entre 35% a 40%), de ahí la necesidad, puntualiza, en que el Estado “tome un protagonismo real, como no lo ha tenido, que la ayuda sea rápida” y los bancos se alejen, porque terminar perjudicando a la familia entera.

Fuente: Diario el Pulso 

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